¿Quién no ha
jugado al bingo alguna vez en su vida? Al menos, siendo niños el
bingo siempre resultó un juego familiar que se ponía sobre la mesa
en cualquier día lluvioso. Crecimos jugándolo e incluso hasta lo
jugamos con nuestros abuelos. Es un juego fácil y divertido que
puede ser jugado por personas de todas las edades. De ahí el éxito
de las salas de bingo actuales y la gran
acogida del público que tienen. Obviamente cuando
nos referimos a juegos por dinero deben ser respetadas las
restricciones de edad de cada ciudad o país que en general rondan
entre los 18 y 21 años de edad. Pero, de todos modos, a la hora de
hablar del bingo, no podemos dejar de pensar en la similitud que
existe entre este juego y la lotería tradicional de la cual podemos
comprar billetes, los populares décimos de la suerte.
En el bingo
habitual de hoy en día hay
cartones con 24 números diferentes y un espacio
libre en el centro, aunque desde hace ya algunos años estas
tradicionales tarjetas se representan en la
pantalla de nuestra PC.
Se gira un
bolillero con 75 bolillas numeradas de forma consecutiva, las que
van cayendo una a una al azar. El número de la bolilla seleccionada
se canta a los participantes, quienes van marcando
si tienen coincidencia con los números que haya tocado en su
tarjeta, virtual o cartón. Gana quien completa una línea vertical,
o como lo designe la casa en la que se esté jugando. Si más de un
participante lo logra, se reparte el pozo en partes iguales.
Para poder
empezar una partida de bingo se necesitan distintos elementos. En
primer lugar necesitamos un bolillero con número del cero al
noventa y nueve. Además se necesita de un locutor o cantor que vaya
enunciando en voz clara y alta los números a medida que estos van
siendo extraídos del bolillero de uno a la vez. Por otro lado
necesitamos las tarjetas de bingo, que son esos cuadradillos de
papel en los que iremos marcando los números que se encuentren allí
y vayan coincidiendo por los que van siendo extraídos. Una vez que
todo está preparado podrá empezar el juego. El objetivo del mismo
es completar una línea donde todos los números que han sido
extraídos queden marcados, pero el objetivo final es poder cantar
bingo.
Cantará bingo
el primer jugador que haya marcado cada uno de los números situados
en su tarjeta, luego de haber sido anunciados por el cantor. La
primera persona en cantar bingo será la que se haga acreedora del pozo o
bolsa del bingo.
Como todo
juego de apuestas o de azar, existen distintas versiones de este
juego. Más allá de la versión más tradicional, pueden encontrarse
algunas variantes. Por ejemplo se puede jugar como el que gana bingo pozo marcando
líneas no solo horizontales, sino que también marcando las
verticales o incluso las líneas diagonales. Es obvio también que el
dinero que se encuentre en juego puede variar más que
significativamente, desde grandes sumas, o volviendo al comienzo de
nuestro artículo, ganarnos un helado que nuestra abuela nos
comprará mas que gustosa.