Bob Dylan, en el
centro, junto a sus músicos, Tony Garnier, George G. Receli, Stu
Kimball, Denny Freeman y Donnie Herron, fotografiados por William
Claxton.
ampliar
Bob Dylan, durante
su actuación en el Concierto por la Paz, el pasado mes de julio en
San Sebastián.
(JAVIER
HERNÁNDEZ)
ampliar
"No conozco a nadie que
haya hecho un disco que suene decente en los últimos 20 años", dice
Dylan
El martes 29 de agosto aparece en las tiendas Modern
times, álbum número 44 de la obra oficial de Bob Dylan. Y no
llega discretamente. Su editora está tratando el lanzamiento como
un acontecimiento cultural de primer orden. Además, unas
avinagradas declaraciones del cantante al quincenal Rolling
Stone han revuelto el cotarro con su desprecio por el sonido de
los discos editados "en los últimos 20 años".
¿La campaña de pre-promoción? Magistral. Desde julio, Sony-BMG
convocaba en Nueva York a periodistas de Estados Unidos y Europa.
Se les recluía en una sala de escucha donde sonaban los 63 minutos
del disco y se les permitía leer las letras (33 folios, a devolver
antes de marcharse). Aún en esas circunstancias, las críticas
resultantes han sido más que entusiastas. En Madrid, ayer, los
críticos españoles pudieron escuchar por primera vez Modern
times.
La carrera de Bob Dylan se distingue por su voluntad de ser
creativamente imprevisible y personalmente opaco. Sin embargo, ya
ha cedido a las maquinaciones del marketing. Acepta editar
discos exclusivos para su venta en cadenas de cafeterías o
librerías. Permite que Twyla Tharp desarrolle una coreografía con
su cancionero. Publica libros autobiográficos. Controla un
documental como No direction home, firmado por un respetuoso
Martín Scorsese, y permite que el realizador gay Todd Haynes planee
I'm not there, un biopic donde será encarnado por
siete actores, incluyendo a la bella Cate Blanchett. Incluso, para
promocionar Modern times, se ha hecho un corto con la actriz
Scarlett Johansson.
Dylan, que soportaba la existencia de miles de discos piratas
con su nombre, ha aprendido a valorar sus propios inéditos. Aparte
de nutrir la serie Bootleg, permite un goteo de temas en
directo o tomas alternativas como anzuelo para coleccionistas. Ha
pactado con Apple para vender por iTunes The collection, una
"caja digital" que se podrá descargar por 199 dólares: 800
canciones, con 42 grabaciones raras, una oferta que muchos
dylanófilos no podrán rechazar.
Característicamente, el abrazo al negocio digital viene
salpimentado por un ataque a la tecnología. Entrevistado por el
novelista Jonathan Lethem, en Rolling Stone, abomina de los
estudios y los soportes contemporáneos: "No conozco a nadie que
haya hecho un disco que suene decente en los pasados 20 años, de
verdad. Escuchas a esos discos modernos y son atroces, llenos de
sonido. Nada está definido, ni siquiera la parte vocal, es como si
fueran ruidos parásitos. Mis últimas canciones probablemente
sonaban 10 veces mejor en el estudio cuando las grabábamos. Los CD
son pequeños, no tienen estatura. Recuerdo cuando el tipo de
Napster se descubrió, dijo que 'todos están consiguiendo música
gratis'. Yo pensé: 'bueno, claro. De cualquier forma no vale
nada'".
Aunque Neil Young lleva años con esa cantinela, ahora es Dylan
quién lanza anatemas y eso amplifica la acusación. El alboroto está
siendo fenomenal, con abundantes respuestas doloridas. Primero, Bob
ignora a los músicos que graban al viejo estilo, con máquinas
analógicas; a veces, editan los resultados en vinilo. Segundo, la
mayoría de los productores consideran luditas los prejuicios
contra lo digital. Tercero, muchos se preguntan si Dylan confunde
altura interpretativa con naturalidad sonora. Cuarto, la calidad
sonora de la Collection de iTunes es inferior a cualquier
CD, sin hablar de los Super Audio.
En realidad, el arrebato responde a la añeja antipatía de Dylan
por los estudios y sus convenciones, que le llevó a grabar sin
enseñar a sus músicos los rudimentos de las nuevas canciones. En
esa entrevista, reconoce que no le gusta hacer discos: "Lo hago con
reticencia. No me apetecía ser sobre-producido. De todos modos,
siento que he producido mis propios discos, excepto cuando había
alguien que se cruzaba." Parece estar pensando en Daniel Lanois,
con el que protagonizó enfrentamientos que quedaron reflejados en
el primer volumen de Crónicas, pero podría hablar de Don
Was, Mark Knopfler o Arthur Baker, que -con diferentes tácticas-
también intentaron domarle. Ahora, Dylan se autoproduce, bajo el
seudónimo de Jack Frost.