Un secreto a voces...
JOSE CABALEIRO
El Nuevo Herald
Visitado hasta por celebridades como Cristina, el Art District
de Miami-Dade, según un minúsculo letrero oficial en la avenida 75
y Bird Road, es una de las poquísimas zonas del condado donde se
concentran tiendas de antigüedades de alta calidad y comercios con
artículos coleccionables y otras piezas viejas. Igual de
fascinantes son las personalidades detrás de estos negocios.
Parte vital de este punto neurálgico se ha vuelto Lakeshore
Industries Park, cinco inexpresivas hileras de almacenes situadas
en la avenida 72 del SW entre las calles 48 y 46, un punto de
atracción para turistas, residentes y dealers de otras
partes que ejemplifica claramente el tan cacareado crisol de
culturas de Miami.
Cuenta la leyenda que la primera en llegar fue Gloria Allison,
toda una institución en el mundo de las artes de Miami. Hace 20
años, atraída por el potencial que le vio al lugar y el alquiler
asequible, esta marchande del comercio de las bellas artes
se estableció con su ecléctico mundo de imágenes y colores,
antiques y cuanto objeto le llame la atención, marcando tal
vez una nueva frontera para los que la siguieron después. Ah, a ese
cóctel añada un poco de vida social, porque ¿quién en este pueblo
no conoce a Gloria, como le llama todo el mundo?
''Cuando yo vine, sólo había una fábrica de ropa infantil en el
lugar'', dice suavemente Gloria, de 81 años. ''Luego hubo un
boom'', agrega.
''En los 90 vino mucha gente a establecerse'', aclara Faride
Castillo, la mano derecha de Gloria.
En tres naves de estos almacenes, mucho ha hecho Gloria a lo
largo de los años, pero su más reciente idea --eso sí, las ideas
continúan fluyendo con el ímpetu de una primavera eterna-- se está
convirtiendo en realidad poco a poco: un mall de pintores,
para el que ya ha logrado atraer a unos 25 artistas.
Pintora ella misma de piezas casi antológicas como sus Flying
Bananas y otros temas, siempre muy interesantes en su búsqueda,
Allison dedica gran parte de sus energías a ser la mano que abra la
puerta a otros pintores, sobre todo latinoamericanos, y en especial
cubanos.
''Es que lo que comenzó como un hobby en Cuba, hoy se ha
convertido en mi bread and butter'', comenta Gloria, quien
también tuvo una galería en el Design District por 14 años.
Según Castillo, Gloria ha ayudado a decenas de jóvenes pintores,
de los que varios han alcanzado renombre y reconocimiento. Por
humildad y prudencia, Gloria rehúsa dar nombres.
''Revisando en los archivos me he encontrado pintores a los que
Gloria ayudó que hoy son muy conocidos. En el último Cuba
Nostalgia, me tropecé con alguien que no voy a mencionar y no cesó
de darle las gracias a Gloria por el respaldo que le brindó cuando
llegó a este país'', amplió Castillo.
En la misma hilera donde está Allison Fine Arts, se encuentran
Noon, Inc., con piezas de finales del siglo XIX y principios del
XX, y al final el único experto en alfombras tejidas a mano de toda
la zona, Woven Art Specialist, que cuenta con una rica paleta
internacional y centro de restauración de alfombras viejas.
''Tengo al menos un ejemplar de todos los países del mundo'',
afirma Nader Ghaemmaghani, el dueño, quien lleva seis años en el
lugar.
Su presencia en esta nave, donde antes restauraban porcelanas,
resultó casi por accidente. El lo considera un golpe de suerte.
'Un amigo mío, un dealer de Londres, me llamó y me dijo
que el espacio estaba disponible. Entonces dije, `O.K., vamos a ver
cómo va' ''.
Y el intento resultó, pues Ghaemmaghami cuenta con una amplia
clientela que incluye numerosos diseñadores de interiores.
De cálida sonrisa y palabra afable, Mía Pérez, la dueña de
Antiques For All, es fuente de buenas piezas y buenos precios.
Establecida hace 10 años, el área le pareció ''fabulosa porque
ya se estaba formando un distrito de antiques, porque es
conveniente para todos --el cliente y el anticuario-- que las
tiendas se agrupen'', indica Pérez.
''Me motivó sobre todo por el parqueo, porque es un lugar seguro
y agradable'', agregó con su usual amabilidad.
''Me gusta el negocio en sí porque es un reto, se aprende algo
nuevo todos los días. Me gusta la aventura, la oportunidad de salir
a buscar las piezas, investigarlas, eso me fascina'', reveló Pérez,
que prefiere sobre todos los estilos el Imperio Americano y el Art
Nouveau.
Casi al frente, en Antiques by Ralph, Ana Márquez recibe a quien
visita su tienda rodeada de finos textiles y muebles antiguos.
''Llevamos seis años aquí. La tienda se llama así por Ralph, mi
primo, que es un decorador'', dice.
''Al traer los textiles, quisimos hacer un complemento a los
muebles'', acota Márquez.
Una rápida ojeada al local permite detectar mantelería fina,
servilletas, individuales, tapetes, ropa de cama, tanto en hilo
como en algodón, trayendo recuerdos de seguro confort hogareño y
aromas de lavanda y vetiver.
Al lado de Márquez, en Santa Fe Colonial se revela un mundo de
claroscuro donde reina Teresita Recio, una de las pioneras de la
zona.
Piezas decimonónicas y del XVIII comparten el lugar, así como
pinturas de artistas cubanos.
''Me fascinan los muebles italianos tallados, y la era de los
1800'', confiesa Recio, quien aduce que le vio potencial al área
por lo bien situada que está.
''Es que me gusta la liga del mueble antiguo con el arte
moderno'', explica cuando se le señala la polaridad en tiempo que
existe en su mercancía. ''Los artistas me dan sus obras en
consignación, y tengo cuadros de Naranjo, Brizuela, Luis Miguel,
Navarrete y Mejías'', dice Recio.
Tal vez el anticuario más sorprendente u original del grupo lo
sea Roberto Rodríguez, de Casa Mariana, situado en la hilera
siguiente.
''Llevo 20 años como anticuario'', comenta Rodríguez, quien fue
attaché cultural del consulado de México.
Vetustas puertas, unas de pie y otras convertidas en inesperadas
mesas; arte religioso fino, y muebles antiguos definen un espacio
en el que Rodríguez, ni corto ni perezoso, se apura a trasmitir su
razón de ser al visitante. ''Me interesa lo que sea México
colonial, que no es precisamente lo español en México, aunque mi
país fue una colonia española'', expone él.
Ody's Antiques, Three Lions Antiques, Antiques International,
Gilbert's Antiques, Xenia's Antiques y Antique Furniture Rescue
completan la comunidad de los anticuarios en Lakeshore.
El recorrido puede terminar cruzando la calle, en Bonin Ashley
Antiques, que es un negocio operado por la familia de Sorne y
Michael Flick. Este junio cumplen 20 años de estar en el giro.
Curiosamente, todo el que visita la tienda piensa que Sorne es
Bonin Ashley, pero en realidad este es el nombre de la hija mayor
del matrimonio.
''Tenemos el showroom más grande de la zona, con 10,000
pies cuadrados'', indica con gentileza Sorne Flick, refiriéndose a
una de las más hermosas y valiosas colecciones de Estados
Unidos.
Entre sus más preciados tesoros, hay un mueble de comedor (circa
1820) enchapado en caoba que ha sido atribuido al ebanista Duncan
Phyfe, el principal creador del estilo Imperio Americano. También,
un armoire de finales del Renacimiento alemán y un librero
Biedermeier enchapado con caoba cubana forman parte de esta
extraordinaria colección.
A un par de cuadras, ADS Antiques ofrece desde piezas italianas
hasta pinturas al óleo. Tanto César Macedo como Guadalupe, su
esposa, se deshacen en atenciones al visitante.
Pero el panorama de Lakeshore Industries Park no está completo
sin explicar por qué le llamo un crisol de nacionalidades. Ya fuera
de la onda de los antiques, hay otros negocios que prosperan
allí, desde un callado joyero en un pequeño rincón hasta artesanías
mexicanas e Indo Nouveau, pasando por Estate Sale Gallery, Rada
Upholstery, Fabric Gallery --fuente de soluciones para muchos
decoradores--, y una tienda de zapatos de mujer donde se encuentran
maravillas, desde Anne Klein hasta Kate Spade, a juzgar por su
asidua clientela.