Matt Harding, en la Plaza Mayor de Madrid. (Foto: Carlos
Alba)
Actualizado lunes 11/06/2007 10:17
(
CET
)
QUIQUE LAVILLA
MADRID.-
Matt Harding es un estadounidense de Seattle de 31 años. Un buen
día decidió abandonar su trabajo como programador de videojuegos
en Brisbane (Australia) y gastarse todo el dinero que había
ganado en dar la vuelta al mundo. En el camino conoció a un
compañero de viaje con el que hacía un baile apto para patosos.
Este amigo le sugirió que grabara su baile. Y eso fue lo que hizo.
Matt decidió inmortalizarse con su cámara de vídeo haciendo su
peculiar baile delante de los monumentos que fue visitando. Cuando
llegó a su casa montó el vídeo y lo colgó en Internet. El resultado
fue un éxito arrollador. Miles de personas se metieron en
Youtube para ver el extravagante contoneo de sus caderas.
Ante la excepcional acogida de la 'película' los responsables de
la empresa de chicles Stridegum, perteneciente a
la multinacional Cadbury, vieron en esto un filón. Se pusieron en
contacto con Matt y le hicieron una propuesta, financiarle una
segunda vuelta al mundo a cambio de que su logotipo apareciera en
el vídeo. Matt aceptó enseguida. El resultado: 39 países visitados
y un segundo 'filme' en Internet que cada día ven cientos de miles
de personas (y que también ven el 'logo' de Stridegum).
"Con este baile sólo pretendía pasármelo bien, y colgar un vídeo
con el que cualquiera pudiera reírse y pasar un buen rato.
No hay ningún mensaje profundo en todo esto, no
pretendo nada con ello", dice Matt, que durante sus viajes ha
vivido innumerables aventuras. En Grecia fue
detenido por bailar delante del Partenón, los griegos lo
consideraron una afrenta religiosa y a Harding no se le ocurrió
otra cosa que preguntar cuándo fue el último sacrificio que le
hicieron a la diosa Afrodita. Gracias a su impertinente pregunta
tuvo que pasar una noche en la comisaría de Atenas.
Sin tener que pasar más noches a la sombra, Matt también ha
bailado en la Antártida, en Machu
Picchu, en Bolivia, frente a las
pirámides de Egipto y en varios desiertos
africanos. El baile más complicado lo hizo en
Noruega, donde movió el esqueleto sobre una roca
situada en un desfiladero en el que había más de 1000 metros de
caída.
Ahora Matt ha conseguido dinero para hacer un tercer viaje
alrededor del mundo, también de la mano de Stridegum. Visitará los
cinco continentes y su periplo le llevará por 45
países. Lo que busca en esta ocasión es conseguir
que la gente baile con él, cuanta más gente mejor. En el
vídeo anterior lo importante eran los lugares. En esta nueva
'película' lo importante son las personas que bailan junto a
Matt.
Próximos destinos
El estadounidense tiene seguidores en todo el mundo. Y esa ola
de devoción llega hasta España. El pasado sábado estuvo en
Madrid, donde 180 personas se congregaron en la
Plaza Mayor para bailar con él. No importó ni la hora (las 15.00
del mediodía), ni el calor. Lo verdaderamente importante para sus
fans españoles era estar con él y apoyarle. Ahora Matt está camino
de París, y sus próximas citas son
Bruselas y Múnich.
A partir de ahí, no sabe exactamente cuál es el orden de los
próximos países que visitará. Lo que tiene claro es que esta
tercera 'gira' terminará en el mes de abril de 2008, en
Asia. Y dos meses más tarde, el 21 de junio de
2008, se publicará el nuevo vídeo. Cuando termine su tercera vuelta
al mundo Harding no sabe qué es lo que va a hacer. Le quedan muchas
horas de vuelo por delante, por eso, de momento, no se ha planteado
nuevos objetivos.
¿Y su familia qué piensa de todo esto? Al principio no lo
entendían, se quedaron con la boca abierta ante lo que consideraban
una idea descabellada. Su madre temía que la gente se riera de él.
Su novia, sin embargo, le apoyó desde el principio, acompañándole a
los lugares más insólitos, cámara al hombro, para grabar los
vídeos.
Y para que sus familiares y amigos supieran siempre en qué
rincón del mundo se encontraba, Harding creó una página web:
www.wherethehellismatt.com. Allí deja constancia de
las jornadas de sus viajes, hay un mapa en el que se le
puede tener localizado, se pueden ver sus 'películas', e
incluso, se puede contactar con él.
Matt asegura que ha aprendido mucho gracias a estos viajes: "He
conseguido abrirme mucho más a las personas y he aprendido a
conocerme mejor a mí mismo". Este Quijote del siglo XXI, que no
teme a gigantes, ni a molinos, cree que en Estados Unidos la gente
tiene miedo de salir al exterior. "Hay una ola de conservadurismo y
un sentimiento de que viajar es peligroso. Yo estoy descubriendo
que todo eso es falso, son prejuicios infundados. En mi país muchas
personas creen que los extranjeros odian a los norteamericanos,
pero yo compruebo cada día que eso es mentira",
explica Matt.
Cuando deje sus maletas en casa, y se sacuda el polvo del
camino, este estadounidense escribirá un libro en
el que recogerá todas sus experiencias. Habrá que ver si consigue
alcanzar el mismo éxito que con sus vídeos. De momento, lo que está
claro es que Matt ya ha cumplido sus sueños.